Desde este martes 15 de septiembre y hasta el próximo 15 de octubre, rige en todo el territorio nacional la segunda etapa anual de la veda del bagre rayado (Pseudoplatystoma magdaleniatum), una de las especies más emblemáticas, comercializadas y, lamentablemente, amenazadas de la cuenca de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge.
La medida, de estricto cumplimiento para el Magdalena Medio y municipios ribereños como La Dorada, Puerto Salgar, Honda y Puerto Boyacá, prohíbe de manera absoluta la captura, almacenamiento, comercialización y transporte de esta especie durante un mes calendario.
¿Por qué es crucial esta pausa ecológica?
El bagre rayado es una especie endémica de Colombia, lo que significa que no se encuentra de forma natural en ninguna otra parte del mundo. Históricamente, la sobrepesca, la captura de individuos por debajo de la talla mínima y el deterioro de su hábitat han llevado a que sus poblaciones disminuyan drásticamente, catalogándolo como una especie en peligro crítico.
Esta restricción, estipulada por la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), coincide con el segundo pico reproductivo del pez en el año. Respetar este ciclo biológico garantiza que los alevinos (crías) puedan desarrollarse y que la especie mantenga su viabilidad comercial y ecológica para el futuro de miles de familias pesqueras de la región.
Controles estrictos y sanciones económicas
Durante los 30 días que dura la veda, la Policía Ambiental y Ecológica, en articulación con las alcaldías locales y la AUNAP, intensificarán los operativos de control en puertos, plazas de mercado, expendios de pescado, restaurantes y principales ejes viales del Magdalena Medio.
Las autoridades han sido enfáticas: quienes sean sorprendidos infringiendo esta normativa se exponen a severas sanciones. Estas incluyen el decomiso inmediato del producto, la incautación de las artes de pesca y embarcaciones, multas económicas y la judicialización por el delito de ilícito aprovechamiento de los recursos naturales renovables, el cual contempla penas privativas de la libertad.
El llamado a la comunidad y a los comerciantes
El éxito de esta medida no recae únicamente en los pescadores, sino en el consumidor final. La invitación desde las autoridades ambientales es a abstenerse de comprar bagre rayado fresco durante este periodo y optar por especies alternativas que abundan en nuestra región, como la mojarra, la cachama, el nicuro o el bocachico.
Preservar al bagre rayado es garantizar que el sustento de nuestros pescadores artesanales y la riqueza natural de nuestro río Magdalena no desaparezcan.
Tomado de www.acnoticias.co